Archivo de la categoría: Radio

Café, Copa y Punk Rock

Dice Joaquín Sabina en una de sus canciones que “al lugar dónde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Pero a veces vuelves, porque te invitan. Y aunque sólo sea por un rato, vuelves a recordar los momentos que tenías aparcados en un trozo de tu memoria. No sé cómo se desarrollará mi carrera profesional, pero la radio universitaria del Colegio Mayor Chaminade, Onda Mayor, siempre será el primero medio de comunicación donde tuve la oportunidad de participar. Primero, comentando partidos de fútbol, luego haciendo un magacine variado y, finalmente, entre otras cosas, poniendo la música que me gustaba junto a un compañero de batallas musicales. La oportunidad privilegiada de participar en un medio de comunicación así te ayuda a desenvolverte mejor y a desarollar tus capacidades comunicativas. Y esto vale no sólo para los periodistas de carrera, sino para cualquier persona. El caso es que varias de las personas que viven por allí siguen intentando impulsar sus inquietudes a través de este medio. Por ello, se liaron la manta a la cabeza y realizaron el pasado fin de semana un maratón 24 horas, trasladando la radio al hall del Colegio Mayor y contando con varios ex-colegiales participantes. Como Fernando Evangelio, conocido periodista especializado en fútbol internacional, que entrevistó en directo desde el Chaminade a Pepe Domingo Castaño al inicio del maratón.

Por mi parte, grabé una horita de “Café, Copa y Punk rock”, un programa más pasional que profesional y que realizaba junto a Teo Martínez allá por finales de 2006 y principios de 2007. Buen rato que pasamos recordando con cariño y buena música, al menos para nosotros. Ahí abajo lo tienen para escuchar y en este enlace para descargar. (botón derecho + guardar como).

http://www.ivoox.com/cafe-copa-punk-rock-24horas-onda_md_2907409_1.mp3″ Ir a descargar


La magia de la radio (comunitaria y educativa)

La magia de la radio. Frase que habrán escuchado decenas de veces al referirse a este medio de comunicación. Esa magia puede aparecerse, en primer lugar, en el oyente, por supuesto. Las personas aficionadas a escuchar la radio, que han crecido con ella, que tienen en el hecho de encender su aparato un acto de pura rutina, saben lo que es la magia de la radio. Seguramente también lo saben los profesionales históricos de esta profesión, llámense Gabilondo, De la Morena, Del Olmo, Losantos, Nierga o Barceló. O los miles de trabajadores “anónimos” que campan por las provincias del Estado Español manteniendo vivas, cada vez con menos medios y más trabajo esta magia de la radio local y cercana a la ciudadanía. La magia de la radio se ha unido últimamente a la tecnológica, y ya es bastante habitual el uso de Internet para escuchar allá donde el FM no llega o donde el tiempo de la persona tampoco lo hace, creándose la radio a la carta.

En un mundo, y un sector, cada vez más marcado por la competitividad,la viabilidad y las cifras, es evidente que la audiencia es un factor importante. A más audiencia, mejor publicidad, más ingresos y viabilidad empresarial. Las grandes radios compiten por estar en el top del Estudio General de Medios y los “grandes” periodistas participan a veces en un mercado de fichajes cual pretemporada futbolística.

Pero la radio es mucho más que eso y, sobre todo, hay otros tipos de magia radiofónica menos conocidas.  Alejadas de EGMs, fichajes, audiencias, con las cifras en la mayoría de ocasiones más claras e incluso alejadas (mejor dicho,apartadas) del sistema legal, se encuentran las radios libres y comunitarias. Ya introduje unas pinceladas sobre lo que son hace tiempo. Podría escribir mucho más, ya que el asunto da para tesis y libros. Pero es que, como en otras muchas historias, la verdadera magia de la radio comunitaria se encuentra al participar en ella. Como decía una pseudoperiodista teatrera de la que salvo sólo la frase para este caso, “No es lo mismo contarlo que vivirlo”. Por mucho que escuchéis el audio que dejo al final del artículo, no será lo mismo. No veréis las caras de los participantes, ni comentaréis con ellos las sensaciones antes y después de entrar al estudio de radio. No veréis la evolución real y palpable de muchas de esas personas. Ni los nervios previos. Os haréis una idea, eso sí, de lo que la radio significa para estas personas. La magia de la radio, de una radio pequeña en la que no miramos la audiencia ni es lo que más importa. Porque la magia está en estas personas, que con diferentes perfiles e historias de vida han encontrado en la comunicación una herramienta perfecta para desarrollarse. Y les engancha. Para ellos la satisfacción está ya en comunicarse delante de un micrófono y salir al aire sea para dos o cien personas.

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La amnesia colectiva y el despertar de la siesta

Resulta que ayer me cabreé mientras daba un repaso matutino a titulares y redes sociales. No es una cosa difícil lo de cabrearse sabiendo cómo está el panorama. Pero yo lo hice por una cosa muy concreta relacionada con la profesión periodística. Tampoco es difícil cabrearse con el Periodismo, pero es que hay cosas que ya me hierven la sangre cada vez más.

Habrán notado que el Periodismo está en crisis, como todo. Lo que pasa es que para muchos, el camino que estaba tomando esta profesión ya se veía venir. Tampoco había que ser muy inteligente, de hecho son cosas que, a poco que prestaras un poco de atención en los primeros cursos de la Facultad, se podía intuir. El problema es que los periodistas tuvieron que elegir un poco entre dejarse llevar por la corriente de la burbuja de nuevos medios, nuevas expansiones empresariales y en general participar del circo mediático o buscar formas más honradas y coherentes de ganarse la vida, con críticas a cómo se estaba manipulando en las empresas periodísticas relevantes.

El asunto es que eso no fue así. Salvo muy pocas excepciones, todos los periodistas de este país se pasaron años muy buenos bajo los macrogrupos empresariales manipulados, con intereses comerciales y tal y cual. Esos que ahora critican, pero bajo los que han podido ahorrar un dinero que quizás nunca ahorraremos las nuevas generaciones de profesionales.

Como saben, trabajar de periodista es casi un milagro en la actualidad.No hay semana que pase que no se anuncie un ERE, un cierre o un recorte.Pero,por otro lado, tampoco hay semana que pase sin que se cree un nuevo medio de comunicación. Algunos más ambiciosos que otros, eso sí, pero prácticamente todos con un denominador común: la independencia, la crítica, nuevas formas, etc.

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Radios libres y comunitarias

almenaritoFue en cuarto de carrera si no me equivoco. Finales del año 2007 y comienzo del 2008. Mi primer contacto con el entorno de las radios comunitarias. Por casualidad, como otras muchas cosas. Recuerdo que le dije a mi compañero Christian, “¿oye, nos hacemos un programa de radio? Que he visto que en Madrid hay muchas radios libres que te dejan hacerlo”. Nos acercamos, por circunstancias geográficas a Radio Almenara. Hoy en día, puedo decir que las radios comunitarias (o libres, o como quieran) ya forman una parte importante más, tanto de mi vida “profesional”, como en la parte más social o sentimental.

Los antecedentes más cercanos y los que realmente empiezan a dar forma a lo que son hoy en día estos medios de comunicación, comienzan a producirse a finales de los años 60 en Italia. Entre los años 1968 y 1969, el grupo del activista Danilo Dolci coloca un emisor clandestino en Partinico (Sicilia) para denunciar las malas condiciones de vida de los habitantes de la zona. Posteriormente, gracias a los movimientos sociales nacidos a través de las corrientes intelectuales de Mayo del 68,  se comenzaron a crear organizaciones autónomas e independientes con el objetivo de crear una cultura autónoma al margen del sistema capitalista. En 1973 se crea la coordinadora de estas asambleas y se fijan los primeros documentos escritos que regulaban su funcionamiento.

Las radios más destacadas, y con más importancia en esta época en Italia fueron “Radio Bologna”, fundada en 1973 por una cooperativa de trabajadores, “Canale 96”, 1975 en Milán y “Radio Alice”, 1975 Bolonia. Ésta última fue cerrada a punta de metralleta dos años después, convirtiéndose en un precedente para otras actuaciones similares y en una especie de símbolo de medio de comunicación libre para los activistas comunicativos.

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