El ombliguismo de Madrid y el surgimiento de Pablo Iglesias

El pasado martes fui al Teatro del Barrio (interesante iniciativa, por cierto) a ver un concierto-coloquio del grupo Reincidentes (en apoyo a esta campaña de Diagonal, por cierto). “A veces es que desde Madrid os miráis mucho el ombligo, ¿no?,”, dijo Fernando Madina, cantante y bajista del grupo en un momento dado tras una pregunta del público. La pregunta se refería a la opinión del grupo sobre “la unidad de la izquierda” al hilo de propuestas como la de Pablo Iglesias o la figura de Alberto Garzón. La respuesta de Madina vino a decir que básicamente no tenía mucha opinión sobre aquello ya que ellos sentían mucho más cerca a la gente del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT). (aquí podéis ver la respuesta completa. No sale lo del ombligo, pero os aseguro que es lo primero que dijo, está cortado el principio) Esa especie de “distancia” o indiferencia que tomó Madina con , digamos de alguna manera “lo que se cuece políticamente por Madrid” culminó con eso del ombliguismo. Es algo en lo que creo que Madina tenía toda la razón del mundo. Y es que a veces, desde Madrid o desde determinados sectores capitalinos (sobre todo periodistas, politólogos o activistas de diferente tipo)  nos creemos que todas las personas están al tanto de todo lo que nosotros sabemos o vemos. También llegamos a pensar que la mayoría de gente comparte nuestro pensamiento, como si viviéramos en burbujas.

Es evidente que a Pablo Iglesias Turrión se le conoce infinitamente más en Madrid que en el resto del Estado. Pero parece evidente también que cada vez más gente lo conoce en diferentes puntos geográficos. Otra cosa es que sepan más o menos de él. Por si alguien no sabe de lo que estoy hablando, contextualizado brevemente: A Iglesias lo pueden conocer por aparecer en diferentes tertulias de todo signo político. Es el joven con coleta y perilla que se ha enfrentado a Francisco Marhuenda o Eduardo Inda, por poner un ejemplo. Hace poco anunció la creación de una formación política predispuesta a presentarse a las elecciones europeas bajo el nombre de “Podemos”. El asunto, en cierta burbuja madrileña y/o activista ha causado sensación. Que si rompe la unidad de la izquierda, que si es una esperanza….Opiniones sobre la operación política de Iglesias o Juan Carlos Monedero no faltan y hay bastante incertidumbre sobre cómo cristilizará esto, si habrá convergencias con otras fuerzas políticas, principalmente IU o de quién finalmente se presentará a las listas. Hay muchísima literatura en la web sobre el asunto, diferentes entrevistas o artículos de opinión. Todo está en el aire y no es objeto de este artículo (precisamente por lo que ya hay escrito, investiguen) analizar  todo esto que les acabo de contar.

Mi intención es recordar un aspecto que me parece de absoluta relevancia para entender el fenómeno Iglesias. Porque para salir del ombliguismo de Madrid, hay cosas que no se tienen en cuenta. Yo “conocí” a Iglesias allá por finales de 2011, cuando tras haber vuelto de trabajar en Costa Rica comencé a “integrarme” en la sociedad madrileña, con todo lo que conlleva. Conocí, no me acuerdo cómo exactamente, pero seguro que a través de las redes sociales, una tertulia llamada La Tuerka. Había empezado ese mismo año y se emitía desde Tele-K, televisión comunitaria histórica del barrio de Vallekas que ya conocía sobre todo por mi relación con los medios comunitarios madrileños. Comencé a ver algunos programas por Internet ya que en mi piso no sintonizábamos Tele-K, y la verdad es que me sorprendieron. Una tertulia con medios técnicos muy limitados (idiosincrasia, desgraciadamente de los medios comunitarios) pero con una calidad teórica diferente a los medios convencionales. Estaba impulsada por un grupo de profesores y estudiantes (Iglesias es profesor) de la Facultad de Políticas y Sociología de la UCM. Para empezar, había gente de IU, gente más a la izquierda que IU, colectivos ciudadanos, profesores universitarios, activistas, etc. Nada que ver con los sacrosantos tertulianos de los medios de masas que lo mismo te hablan de José Bretón que de la guerra en Siria. Ojo, también invitaban a gente del PP, del PSOE o de instituciones como la Policía. Había debate, mucho más que en cualquier otra tertulia.Y salía gente joven. El presentador, Iglesias, comunicaba bien, realizaba monólogos contundentes e incisivos. Además, introducía el hip-hop como arma de denuncia social, con un vídeoclip exclusivo de diferentes grupos en cada programa. Poco a poco, en mi entorno la gente comenzó a seguirlo y gozaban de buena presencia en las redes sociales y eventos que se organizaban en Madrid (como por ejemplo la emisión en directo desde las Fiestas del PCE en 2012).

Tuve la oportunidad entrevistar a Pablo Iglesias en mayo de 2012 para el programa El Mentidero. La podéis escuchar aquí desde el minuto 32 (con fallos en mi voz, eso sí, otra vez la precariedad comunitaria). En esta charla, centrada en la labor de las televisiones comunitarias y el proyecto de La Tuerka, ya señalaba una cuestión que después ha acabado como ha acabado. Decía Iglesias que uno de los problemas principales de la izquierda en este país es la incapacidad o imposibilidad de transmitir su mensaje en los medios de comunicación. Pablo quería aportar su granito de arena con La Tuerka, pese a las limitaciones de este medio. El programa se fue haciendo más grande e incluso llegó a recaudar con crowdfunding casi 20.000 euros el año pasado, ya emitiendo desde otro pequeño canal madrileño, Canal 33. Y, entre medias, supongo que alguien que trabajaba en otras televisiones grandes se percató de su existencia y decidió llamarlo a un programa de Intereconomía, 13TV, La Sexta o Cuatro. Supongo que los que gestionan estos espacios no son tontos y decidieron ceder a que hubiera una persona más a la izquierda de lo habitual en sus debates frente a la posibilidad de subir audiencias si Pablo se “enfrentaba” a la jauría de tertulianos habituales. Parece ser que televisivamente gustó y ya no ha salido de ahí. “Está en todos los lados”, me decía un compañero. También comenzó otro programa en Hispan-Tv llamado Fort Apache, con formato similar al de La Tuerka. El último acelerón ha sido trasladar La Tuerka al periódico Público (sobre esto tengo una opinión clara, pero para otro día) y, por fin, la iniciativa política de “Podemos”.

Cuento todo este rollo porque a los que sabemos cómo funcionan los medios comunitarios, nuestra visibilidad y expansión, el ejemplo de Iglesias nos llama mucho la atención. El profesor ha conseguido en menos de 3 años pasar de casi la clandestinidad mediática (recuerdo que Tele-K ha querido ser cerrada por la Comunidad de Madrid varias veces como contamos en la entrevista) a estar bajo los focos de las más poderosas empresas mediáticas del país. Y sinceramente, más allá de valoraciones, tiene mucho mérito. Algo habrá hecho bien para que, de conocerlo el ombligo de Madrid haya pasado a que “a mi abuela le gusta”, como me decía un amigo el otro día. Y sólo por esto, por este despegue, estoy seguro que para él inesperado, merece la pena al menos tenerlo en cuenta. Con sus errores, sus aciertos, sus críticas y sus alabanzas, que son muchas a ambos lados. Una trayectoria así, reitero la importancia de pasar de una tele comunitaria a los grandes medios, no es nada habitual. ¿Lo que pasará? Difícil de saber en estos momentos, pero les aseguro que algo ha removido en ciertos sectores inmovilistas de por sí. Veremos.

pd: Periodismo de datos: El programa en el que entrevistamos a Pablo Iglesias es el tercero más escuchado en dos años de El Mentidero. Le superan sólo Los Chikos del Maíz y la Revista Mongolia, respectivamente.

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Acerca de miguelmunozortega

Periodista. Especialista en Información Internacional y Países del Sur. Albaceteño de ida y vuelta. Editor y redactor del proyecto colaborativo de información internacional Latitud194. Dinamizador y formador en la radio comunitaria Radio Almenara (Madrid). Redactor del Informe Anual de la situación periodística de 2012 a 2014, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Experiencia en prensa local (La Verdad y El Pueblo de Albacete). Experiencia en prensa internacional (La Nación de Costa Rica). Colaborador en CuartoPoder.es Ver todas las entradas de miguelmunozortega

3 responses to “El ombliguismo de Madrid y el surgimiento de Pablo Iglesias

  • M.P

    Creo que la principal virtud que atesora Pablo Iglesias Turrión es haber sido capaz de despertar a una parte de esa sociedad que adormecida, asistió impertérrita al deterioro continuo de su entorno socio-político. Ciertamente no es fácil dicha tarea, tal y como el mismo Pablo expuso con una claridad meridiana en una reciente ponencia. Mi experiencia personal pasa por decir que después de unos años en los que la política llegó a parecerme algo incluso detestable, un discurso nuevo, estructurado y capaz de llamar mi atención me ha devuelto las ganas de participar de nuevo, en éste caso uniéndome a la sinergia de “Podemos”. Un cordial saludo y mi felicitación pos tu excelente post.

  • Enrique

    Dices en tu post “El último acelerón ha sido trasladar La Tuerka al periódico Público (sobre esto tengo una opinión clara, pero para otro día)”
    ¿por qué dices esto? ¿lo puedes explicar? Ya es otro día!!!
    Muchas gracias!

    • miguelmunozortega

      Buenas Enrique. Entendiendo la intención de que el mensaje de La Tuerka llegue a más gente, algo que Pablo nunca ha ocultado, a mi no me gustó que se fueran a Público. La andadura que llevaban en medios comunitarios o independientes me parecía mucho más interesante, ya habían roto la barrera, creo, gracias a Internet y el programa gozaba de identidad propia. Además, el medio en el que están tiene una trayectoria empresarial cuanto menos de dudosa ética (mismo empresario que manda a trabajadores a Fogasa y luego recompra el medio con otro nombre, aún hoy en día hay colaboradores que no han cobrado lo que se les debe por su trabajo,etc). Y además tengo conocimientos de prácticas internas que son bochornosas para los trabajadores, las cuales no voy a enumerar por aquí por la confidencialidad de los que me las han contado. No sé, hay cosas que me rechinan bastante, pero es sólo mi opinión personal. Un saludo.

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