La política del miedo

El miedo. Infundir miedo, temor, incluso pánico a un cambio. No os salgáis del camino, si eso un poco, pero no mucho. Todos ordenados y en fila. Las reglas del juego no se tocan. Pervertirán nuestra democracia. Ciudadanos, pensadlo bien, estáis en peligro.

Todas estas ideas son parte de un mismo concepto: democracia sí, pero la que nosotros queremos. Ese nosotros se refiere a aquellos poderes fácticos que dominan las estructuras políticas, económicas y sociales en este mundo eminentemente capitalista y liberal. Esos poderes conformados por grandes empresarios, bancos, políticos de alto nivel y cristalizados en una serie de medios de comunicación afines por uno y otro lado a las reglas establecidas. Cuando la ciudadanía toma la iniciativa para dejarse ver, protestando, o saliendo a la calle, esos poderes hablan: son cosas de los violentos (violentos itinerantes, nuevo término estúpido acuñado por el Ministerio del Interior), la extrema izquierda está agitando las calles o el ya famoso “las urnas mandan”, al que añado yo el recurrido “si no te gusta, véte a Cuba,”, uno de los argumentos estrella de la derecha de este país.

Estos poderes sienten verdadero miedo cuando le ven las orejas al lobo y existen posibilidades reales de darle un vuelco político y económico a la situación. Cuando se crean alternativas que al menos proponen cambios de raíz en aspectos económicos (nacionalizaciones de sectores estratégicos o rechazo a planes de austeridad, por ejemplo), el miedo se huele. Y ese miedo lo lanzan como bombas pestilentes caiga quien caiga. No les importa mentir, manipular o simplificar al “adversario” hasta hacer creer que lo ellos dicen es lo que va a suceder.

Pasó con Grecia, en las últimas elecciones, celebradas en Junio de 2012. Se enfrentaban los partidarios de los planes de austeridad y rescate de la UE (el bipartidismo tradicional de socialdemócratas y conservadores) frente a otros que los ponían en duda, principalmente un frente de izquierdas llamado Syriza, de fuerza creciente y muy bien posicionado en las encuestas. La campaña del miedo fue tremenda en Grecia. Para los jefazos del mundo, si ganaba Syriza sería un problema enorme, ya que no estaban de acuerdo con adoptar los planes de austeridad que tocaban. Es decir, que se iban a salir de la línea, del camino. Y eso, claro, a los “demócratas” del mundo no gustaba mucho. También aprovecharon las dudas sobre el euro de este partido para hacer pensar directamente que si ganaba Syriza, el país griego iba a dejar de usar esta moneda. De nuevo el miedo. Y campaña mediática y social que culminó en uno de los días en los que bajabas al kiosko y esa libertad de prensa de la que nos jactamos había desparecido. “Alivio para Europa”, “Respiro para Europa”, “Grecia respira”. Básicamente ese fue el análisis. Podíamos estar todos los europeos contentos porque los rojos peligrosos no habían ganado en aquel país.

Cuento todo esto porque ayer vi un artículo que me hizo recordar este episodio. A miles de kilómetros y con un océano de por medio, las cosas no son muy diferentes. Costa Rica celebra a principios de febrero sus elecciones presidenciales. Por lo que sigo desde aquí, las encuestas son favorables al Frente Amplio, liderado por José María Villalta y que puede ser la sorpresa inesperada de este proceso electoral. Un partido de izquierdas que en su programa no descarta controlar precios de alquileres o medicamentos, además de realizar una redistribución de la tierra o renegociar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Como cuentan algunos artículos o compañeros ticos en redes sociales, la campaña contra Villalta (al que tratan de atacar comparándolo con Chávez) está creciendo. El último capítulo de esta política del miedo lo leí ayer. Un grupo de empresarios mandó una serie de informaciones a sus trabajadores para advertir del peligro de un gobierno de Villalta y desaconsejando su voto porque el modelo democrático de Costa Rica estaría en riesgo. Hecho, por cierto, prohibido por el Código Electoral del país.

Pues eso, que como los ciudadanos somos imbéciles, ya están estos poderes para asesorarnos a quién tenemos o no que votar. Para eso está la democracia. Para eso infunden miedo. Porque ellos son los que saben. Tú, no. Y si no te gusta, véte a Cuba.

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Acerca de miguelmunozortega

Periodista. Especialista en Información Internacional y Países del Sur. Albaceteño de ida y vuelta. Editor y redactor del proyecto colaborativo de información internacional Latitud194. Dinamizador y formador en la radio comunitaria Radio Almenara (Madrid). Redactor del Informe Anual de la situación periodística de 2012 a 2014, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Experiencia en prensa local (La Verdad y El Pueblo de Albacete). Experiencia en prensa internacional (La Nación de Costa Rica). Colaborador en CuartoPoder.es Ver todas las entradas de miguelmunozortega

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