Archivo mensual: enero 2014

Algunas preguntas sobre Viña Rock

Me enteraba a comienzos de esta semana que el Partido Popular de Villarobledo había presentado una querella judicial contra los gestores del festival Viña Rock durante los años 2008-2011. La querella, que no he encontrado en ningún sitio web publicada, se presentó por cuatro presuntos delitos: prevaricación administrativa, malversación de caudal público, fraude a la administración y posible delito contra la Hacienda Pública.

Para ponernos en contexto, el PSOE gobernaba durante esos años, por lo que la querella se dirige al ex-concejal socialista de Cultura, Antonio Arribas y la la exsecretaria e interventora del organismo autónomo Miguel de Cervantes, Pilar Solana. Hay un tercer objetivo de la querella, y aquí viene  el meollo. En la mayoría de informaciones recogidas sobre esta información en la web, incluso en la propia nota de prensa oficial del PP de Villarobledo, se menciona que la querella va dirigida también a “la empresa que gestionaba al 50% el Festival”. ¿Para qué vamos a poner el nombre de la empresa? Lo importante es dejar claro los nombres de los ex-cargos del PSOE. Sin embargo, si buceamos un poco más en la red, encontramos como, por ejemplo, el diario La Tribuna de Albacete sí menciona esta empresa: Producciones Orange. Basta en realidad con echar un vistazo a los carteles de todos los años para saber fácilmente el nombre de la principal empresa organizadora. Hasta la espantada de 2006 era Matarile Producciones y tras el año de transición de 2007, en 2008 entró un nuevo nombre a escena: Señor Naranja. Al año siguiente ese nombre era Producciones Orange, a cargo del evento en tres ediciones. Desde la victoria electoral del PP, un nuevo nombre empresarial se ha hecho cargo, Reacción Rock. A esta empresa, el pasado año se le adjudicó la celebración del evento para 10 años.

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Deporte global e inclusivo

Hace un tiempo, a un buen amigo, como se define él, “ingeniero de letras”, se le ocurrió iniciar una especie de cruzada particular en favor de visibilizar el deporte femenino u otros deportes minoritarios. Es decir, dentro de sus posibilidades, ofrecer información y visibilización de lo que está oculto, detrás de los grandes focos. Ahora, centrados en la actualidad castellano-manchega, han abierto un blog, una cuenta de Twitter y otra de Facebook con el nombre de “Mueve tu red”. Pues eso, para que vayamos moviéndonos, que así se construyen las cosas.

Les he hecho un artículo para su blog, que os enlazo aquí: “Visibilidad del deporte femenino: silenciado desde la infancia”. Se basa en una actividad que realicé con niños y niñas de 12-15 años en las que les preguntaba quienes eran sus deportistas favoritos. Los resultados hablan por sí solos. 


La política del miedo

El miedo. Infundir miedo, temor, incluso pánico a un cambio. No os salgáis del camino, si eso un poco, pero no mucho. Todos ordenados y en fila. Las reglas del juego no se tocan. Pervertirán nuestra democracia. Ciudadanos, pensadlo bien, estáis en peligro.

Todas estas ideas son parte de un mismo concepto: democracia sí, pero la que nosotros queremos. Ese nosotros se refiere a aquellos poderes fácticos que dominan las estructuras políticas, económicas y sociales en este mundo eminentemente capitalista y liberal. Esos poderes conformados por grandes empresarios, bancos, políticos de alto nivel y cristalizados en una serie de medios de comunicación afines por uno y otro lado a las reglas establecidas. Cuando la ciudadanía toma la iniciativa para dejarse ver, protestando, o saliendo a la calle, esos poderes hablan: son cosas de los violentos (violentos itinerantes, nuevo término estúpido acuñado por el Ministerio del Interior), la extrema izquierda está agitando las calles o el ya famoso “las urnas mandan”, al que añado yo el recurrido “si no te gusta, véte a Cuba,”, uno de los argumentos estrella de la derecha de este país.

Estos poderes sienten verdadero miedo cuando le ven las orejas al lobo y existen posibilidades reales de darle un vuelco político y económico a la situación. Cuando se crean alternativas que al menos proponen cambios de raíz en aspectos económicos (nacionalizaciones de sectores estratégicos o rechazo a planes de austeridad, por ejemplo), el miedo se huele. Y ese miedo lo lanzan como bombas pestilentes caiga quien caiga. No les importa mentir, manipular o simplificar al “adversario” hasta hacer creer que lo ellos dicen es lo que va a suceder.

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¿Es una mala noticia que cierre un medio de comunicación?

Parece evidente que cualquier cierre empresarial en este país desangrado es una mala noticia. Lo es, sobre todo por esos trabajadores que se agarran a un clavo ardiendo en estas circunstancias porque saben que a final de mes su exigua cuenta bancaria se va, más o menos a llenar para subsistir. En el caso de los medios de comunicación, hay ciertos debates sobre la conveniencia o no de que existan ciertas plataformas mediáticas que directamente manipulan la información a su antojo. Se dice que cuando cierra un medio de comunicación es un revés para la libertad de expresión y el derecho a la información. ¿Es siempre así?

Casi coordinadamente con las 12 campanadas que ponían fin a 2013, el diario (desde hace un tiempo, digital) El Pueblo de Albacete anunciaba que dejaba de actualizarse. Vamos, que cerraba definitivamente. Lo sorprendente (o no) es que este periódico siguiera abierto y funcionando después de tanto tiempo. Ya se había eliminado la edición diaria en papel un año atrás y permanecía como diario digital desde entonces, curioso cuando era un medio que hasta casi 2012 (2012!!!) no tenía página web.

Yo sólo soy uno de los centenares de trabajadores que pasaron alguna temporada por la redacción de un medio de comunicación local muy particular. Nació hace más de una década como una apuesta fuerte para hacer frente a La Verdad y La Tribuna, con una plantilla muy formada, joven y natural de la provincia. Su redacción se situaba en el centro de la ciudad de Albacete, curiosamente casi entre medias de ambos periódicos citados. La apuesta era crear un medio con un cien por cien de capital albaceteño, en contraposición con los ya existentes, dependientes de otras empresas mayores. Al parecer, las cuentas no salían y tiempo después, en plena orgía de la construcción y la “expansión empresarial”, el dueño de Ajusa se hizo con este medio de comunicación, al igual que con la televisión local Visión 6. Se trasladó a un nuevo polígono (con gran polémica municipal) adjudicado íntegramente a esta empresa que exporta a todo el mundo piezas de motor. Como no podía ser de otra forma, el empresario José Manuel Martínez Martínez también disponía de una inmobiliaria, Hermasán, y otras empresas como la vinícola Aldonza.

No es el objeto de este artículo narrar aquello ni como fue el cambio principal, otros compañeros tendrán muchos más detalles. Y siempre digo que con todas las experiencias de la gente que ha pasado por allí se podría escribir un libro interesante sobre cómo funcionan los (algunos) medios de comunicación locales. Lo que paso a enumerar es algo que he contado a amigos, familiares y compañeros de profesión. Es sólo un resumen de mi experiencia durante 6 meses (septiembre de 2010-marzo 2011) y no creo que nadie se sorprenda porque Albacete es una ciudad en la que el boca a boca ha hecho que el desprestigio de este medio en muchos sectores haya sido una realidad.

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