De “guachumino” a “guachumino”

La semana pasada tuve que hacer una visita a Urgencias (nada grave, no se preocupen). Concretamente a las del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Como afortunadamente no soy muy de visitas al médico, nunca he hecho el trasvase de datos desde Albacete a Madrid. Así que la mujer que me atendió en recepción me dijo que lo tenía que hacer, mientras apuntaba mis datos. Hasta ahí, todo bien. Pero la mujer se ve que tenía ganas de hablar y entonces dijo. “Porque claro, ahora con los medicamentos tan caros como están, tú al menos que pagas la Seguridad Social que te cuesten menos, porque luego vienen aquí todos los guachuminos a aprovecharse y es que….”. La mujer no acabó la frase. Ni siquiera añadió un “de mierda” a aquello de guachumino. Su cara de desprecio lo denotaba. Igual lo pensó, igual no. Yo me callé, me mordí la lengua 3 o 4 veces pero le mantuve la mirada, como intentando entrar en la mente y razonamientos de esta mujer trabajadora de la Sanidad pública. Quizás, ahora, me arrepiento de no haber abierto la boca.

En primer lugar, ¿guachumino? En España somos los auténticos especialistas en inventarnos términos despectivos para las personas latinoamericanas. Suponemos que la mujer quería decir “guachupino”, palabra también despectiva y bastante extendida, además con un origen curioso, ya que así llamaban los mexicanos a los españoles durante su proceso de independencia. En fin, que esta señora ni siquiera sabía utilizar los términos despectivos con acierto y se sacó de la manga este “guachuminos” que me dolió en el alma. Usó ese, pero podía haber usado otros como (ojo a la maravillosa creatividad marca España): panchito, payoponi, machu pichu, guate, periguayos, sudaca, etc.

Así somos por aquí. Nos inventamos palabras para descalificar a personas y las usamos continuamente.Recuerdo que en una ocasión mientras estaba en el periódico La Nación de Costa Rica, tuve que explicar qué significaban estos términos, concretamente el de “panchito”, ya que en una noticia sobre la participación de Messi en un partido con Argentina en aquel país, los comentarios se llenaron de ese tipo de palabras.

Alguno estará pensando, “hombre, utilizar, esas palabras no quiere decir que seas racista”. Claro,lo que pasa es que hay muchas personas que piensan que no lo son pero están llenas de prejuicios extremos. Piensen por un momento. Si te atraca a punta de navaja un hombre perfectamente español, vas a decir, “menudo hijodeputa de mierda”, por ejemplo. Si lo hace una persona con rasgos latinoamericanos vas a decir, “menudo panchito de mierda”. Es decir, a los que son “como nosotros” les insultamos mentando a su familia o algo parecido, pero a los que no lo son les recordamos continuamente su raza.

La señora que me atendió en Urgencias igual es una de éstas. De las que dice que no es racista, que no tiene ningún problema con nadie, pero que sin venir absolutamente a cuento te saca “el aprovechamiento de los guachuminos” con la Sanidad. Aparte de ser prejuiciosa y racista, esta señora lo que no tiene es ninguna catadura moral. Decir eso cuando a las personas migrantes sin regularizar se les está dejando sin tarjeta sanitaria y teniendo que pagar tratamientos carísimos es una auténtica muestra de ser una persona miserable. Al final este mensaje de que los migrantes se han estado aprovechando de la Sanidad y que prácticamente han sido ellos los que nos han llevado al caos sanitario, ha calado. Esta señora es trabajadora de la Sanidad Pública madrileña. Si ella piensa así, ¿cómo no lo van a hacer los gobernantes?

Curiosamente, y vuelvo a mi paso por el Hospital, el médico que me atendió era natural de Colombia. No es que sea un dato que me importara lo más mínimo, no voy preguntando la nacionalidad de la gente todo el rato. Simplemente, al escucharle su acento pensé que era costarricense (los acentos de ambos países son tremendamente parecidos). Volví a pensar en la señora. ¿Qué pensaría ella? Una opción es que siguiera en sus trece y también pensara que este profesional también era un “guachumino” que se dedicaba a robar puestos de trabajo a las personas de bien españolas. Pero otra opción es que para la señora ese “guachumino” fuera una persona de otra categoría y no lo metiera en el saco. Porque hablamos de una racismo latente, pero también hay que echar la mirada al clasismo, al dinero que tienes en el bolsillo. Ni tratamos, ni mencionamos igual a una persona africana sin papeles que a un jugador de la NBA o la ACB. Un gitano de mercadillo representa más rechazo que Diego el Cigala o en su momento Camarón. Carlos Baute o Chayanne no son panchitos porque son ricos y famosos.

El programa El Intermedio realizó varios experimentos (abajo un ejemplo) en el que la misma persona negra,pero vestida de diferente forma, pedía ayuda a la gente de la calle. Los resultados denotan un clasismo importante. Lo que no quita que igual eres racista también y no lo sabes. O las dos cosas. “El fascismo se cura leyendo y el racismo, viajando”, dijo Miguel de Unamuno. Pues eso.

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Acerca de miguelmunozortega

Periodista. Especialista en Información Internacional y Países del Sur. Albaceteño de ida y vuelta. Editor y redactor del proyecto colaborativo de información internacional Latitud194. Dinamizador y formador en la radio comunitaria Radio Almenara (Madrid). Redactor del Informe Anual de la situación periodística de 2012 a 2014, editado por la Asociación de la Prensa de Madrid. Experiencia en prensa local (La Verdad y El Pueblo de Albacete). Experiencia en prensa internacional (La Nación de Costa Rica). Colaborador en CuartoPoder.es Ver todas las entradas de miguelmunozortega

2 responses to “De “guachumino” a “guachumino”

  • Cris

    Dos apuntes necesito hacer. Uno es opinión propia, por lo que no es necesario que sea tomado en cuenta. Es otro es una rectificación a un error en el texto:
    – como inmigrante en México, y no cotizando en la ISRR que aquí (nuestra Seguridad Social), si necesito ver a un médico LO PAGO. Ni que decir tiene como me tenga que someter a una operación. Conozco el caso, totalmente verídico, de un español que tuvo un accidente y entró en quirófano, y tuvieron que juntar 4 tarjetas de crédito de otros españoles para poder pagar la factura del hospital. Ahí lo dejo…
    – los mexicanos jamás nos han llamado “guachupines”. Nuestro “guachupines” es una variación de su “gachupines” que es el adjetivo que aún usan muchas veces para dirigirse a nosotros, incluso en prensa recientemente lo he llegado a ver.

    • miguelmunozortega

      Buenas Cristina, gracias por tus aportaciones. Sobre lo primero, difícil tema, sin duda. Sólo un apunte, yo me sentiría orgulloso de que España fuera conocida en el mundo por tener un acceso a la sanidad universal y gratuito. Entiendo las complicaciones económicas, pero es un mito que los inmigrantes hayan quebrado la sanidad pública.Aparte, que hay que ver cómo se financia la sanidad en nuestro país, que no es sólo por las cotizaciones a la S.S como falsamente se piensa sino con otros impuestos como el IVA, al que contribuyen todos los residentes.
      Sobre lo otro, el término guachupino efectivamente es una derivación de gachupín, lo sabía aunque tienes razón que no lo especifico bien en el texto.
      Saludos.

      Miguel Muñoz

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