Archivo mensual: mayo 2013

De “guachumino” a “guachumino”

La semana pasada tuve que hacer una visita a Urgencias (nada grave, no se preocupen). Concretamente a las del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Como afortunadamente no soy muy de visitas al médico, nunca he hecho el trasvase de datos desde Albacete a Madrid. Así que la mujer que me atendió en recepción me dijo que lo tenía que hacer, mientras apuntaba mis datos. Hasta ahí, todo bien. Pero la mujer se ve que tenía ganas de hablar y entonces dijo. “Porque claro, ahora con los medicamentos tan caros como están, tú al menos que pagas la Seguridad Social que te cuesten menos, porque luego vienen aquí todos los guachuminos a aprovecharse y es que….”. La mujer no acabó la frase. Ni siquiera añadió un “de mierda” a aquello de guachumino. Su cara de desprecio lo denotaba. Igual lo pensó, igual no. Yo me callé, me mordí la lengua 3 o 4 veces pero le mantuve la mirada, como intentando entrar en la mente y razonamientos de esta mujer trabajadora de la Sanidad pública. Quizás, ahora, me arrepiento de no haber abierto la boca.

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Emprende, que algo queda (volúmen 2)

Me parece de recibo recuperar en estos momentos un texto que escribí el 12 de diciembre de 2012.

“Hay ciertas palabras, conceptos, ideas, utilizadas en el lenguaje político que me retumban en la cabeza cada vez que las escucho. Me detendré en una muy de moda desde hace tiempo: “emprender”, o “emprendedor”. Según la definición de la Real Academia Española (RAE), un emprendedor significa “que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas”, mientras que emprender se define (en su primera acepción) como “acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.

Como en otros términos utilizados frecuentemente desde las esferas políticas o los medios de comunicación, la idea emprendedora se remite práctica y únicamente al terreno empresarial. Es decir, cuando se dice que de la crisis sólo vamos a salir emprendiendo y creando emprendedores se piensa en crear empresas, pedir créditos para ello, generar riqueza que luego generará empleo…ya se saben el discurso, creo.

Pero claro, si atendiéramos al significado real de la palabra, muchos ciudadanos españoles se incluirían dentro de esta categoría. Otra cosa es que los gobernantes se acuerden de ellos cuando la utilizan. ¿No hay miles de personas que emprenden con resolución acciones dificultosas y azarosas para llegar a fin de mes? ¿No hay miles de españoles que acometen un empeño que encierra dificultad o peligro cuando intentan paralizar un desahucio, una situación que consideran injusta? Ejemplos hay muchos, pero las ayudas (pocas) para “jóvenes emprendedores” no están pensadas en este sentido y simplemente se refieren a que presentes un modelo de negocio, inviertas una cantidad x de dinero y pidas otra cantidad x de crédito bancario para completarlo. Y luego, ya veremos. Por cierto, que me consta que estas prometidas ayudas a las pymes, al pequeño comercio y a los emprendedores, al menos en Castilla-La Mancha no están ni se las esperan, pero eso es otro tema.

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